
Las ardillas son animales roedores de aspecto muy simpático, pero hay que tener un poco de cuidado si queremos tenerlas como mascotas en nuestra casa. Hay que tener en cuenta que las ardillas tienen un carácter silvestre y salvaje, y que además no las podemos coger de su hábitat natural para tenerlas en casa.
Lo mejor es que las cojamos de una tienda de animales cuando todavía son pequeñas para que se puedan adaptar a nosotros y no nos tengan miedo. Si las compramos cuando tienen más de un año tendremos que tener un poco más de paciencia para poder domesticarlas.