¿Quién no ha querido cuando era pequeño tener en su casa el típico patito amarillo?
Estos patitos domésticos, cuando nacen habitualmente son amarillos, aunque después cambian de plumaje, y los machos adquieren unos colores más vivos que las hembras.
Hay que recordar que estas mascotas son muy independentes, pero al mantenerlas en cautividad, necesitan al ser humano para alimentarse. Lo ideal es tener un espacio abierto tipo corral para tener estos animales puesto que son muy guarros y defecan continuamente. Como refugio, lo ideal es que tengan en una caja paja o viruta como cama.
Dado que si elemento natural es el agua, necesitan tener un río, una charca, o en su defecto, un contenedor con agua. Adquieren la capacidad de volar hacia los tres meses de edad.
Aunque poseen una gran capacidad de adaptación, si se han acostumbrado a vivir con el ser humano, les va a costar mucho estar en su hábitat natural, por lo que hay que pensárselo muy bien antes de adoptar estas mascotas (mucha gente las tiene en su casa hasta que crecen mucho y las abandonan en lagos o charcas, donde les resulta muy complicado volver a adaptarse a su entorno).
Como necesitan un espacio amplio, no es recomendable tener a estos animalitos en un piso a apartamento, a no ser que dispongamos de una terraza, o jardín.

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