
El basilisco habita en la zona de América tropical (desde México a Ecuador) y pertenece a la familia de las iguanas. De aspecto feroz pero inofensivo, este reptil recibe el nombre del monstruo mítico cuya mirada y aliento eran mortales. Alcanza hasta un metro de longitud donde su mayor parte corresponde a la cola, similar a la de un látigo; es arborícola y herbívoro.
Tiene la patas traseras desarrolladas de forma desproporcionada en relación con el resto del cuerpo. El macho tiene una cresta entre la espalda y la cola, o bien en la cabeza. Aunque es un animal vivaz, se mueve lentamente a 4 patas, pero puede correr muy rápido sobre las patas traseras. Es conocido por su capacidad de correr sobre la superficie del agua.
Si pensamos en comprar uno, debemos acondicionar un terrario amplio en el que no se sienta atrapado, pero si a salvo y protegido; para ello debe tener abundantes plantas y ramas, así podrá trepar y esconderse. El “hogar” de nuestro basilisco debe tener 3 zonas de temperatura diferentes; 24º para la noche, 28º durante el día y unos 40º para cuando él lo desee.
Para el suelo del terrario utilizaremos turba o mantillo; con una capa de unos 5 cm de espesor será suficiente. Además de disponer de un pequeño recipiente en el que colocar su alimento y otro de mayor tamaño en el que pueda bañarse y beber.

Comentarios recientes